Amigos de más

Comedia romántica de brillantes diálogos que rinden pleitesía al doble sentido y al sexo, ideal para quien pase por alto que Harry Potter pierde gracia sin su varita.

Cartel de la película Amigos de másAmigos de más hereda de la obra teatral en la que se basa el gusto por las réplicas irónicas y transforma el libreto en un guion de humor que, sin embargo, guarda los cánones y desarrollo previsible de las comedias románticas. Con un toque de encanto juvenil, el largometraje se salva de la ñoñería propia de este género gracias al aire alternativo y desenfadado de sus personajes (en román paladín, que no son súper modelos). Cuentan además como aliado el sexo oral: hablan mucho pero practican poco (y no delante de la cámara: alguien tuvo la cordura de no poner a Daniel Radcliffe en semejante tesitura). A pesar de ese pequeño punto gamberro, el puritanismo ha sustituido el título original canadiense, The F Word, que hace referencia a «fuck» (no me obliguen a explicar lo que significa) por What if en Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda. Y el absurdo lo ha traducido en España por Amigos de más.

El aspecto de «chicos de la puerta de al lado» de la pareja protagonista.

El aspecto de «chicos de la puerta de al lado» juega a favor de la película.

La pareja protagonista, Daniel Radcliffe y Zoe Kazan, desprenden cierta química, sorteando el escollo del poco expresivo rostro del ex mago, repitiendo la famosa fórmula que nos descubrieron hace muchos años Billy Crystal y Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally: ¿puede un hombre ser amigo de una mujer sin querer acostarse con ella? A pesar de lo predecible de la respuesta, la película guarda algunos buenos gags y un par de secundarios (Adam Driver y Megan Park) que hacen pasar un buen rato.

 

Ficha de la película

Título: Amigos de más

Título original: What if (The F Word)

Nacionalidad: Canadiense

Año de producción: 2013

Director: Michael Dowse

Guion: Elan Mastai, adaptando la obra teatral Toothpaste and Cigars de T.J. Dawe y Michel Rinaldi

Música: A.C. Newman

Duración: 101 minutos

Premios: Canadian Screen Award como Mejor guion adaptado

Intérpretes: Daniel Radcliffe, Zoe Kazan, Megan Park, Adam Driver, Mackenzie Davis, Rafe Spall

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Lucy

Lucy, entretenimiento sin ínfulas y resultón. Así es la criatura que Luc Besson y Scarlett Johansson, con el apadrinamiento de Morgan Freeman, han traído al mundo.

Scarlett Johansson en pleno uso de sus poderes como la portagonista de Lucy.

Scarlett Johansson en pleno uso de sus poderes como la protagonista de Lucy.

Morgan Freeman, que en los últimos tiempos ha prestado cara y voz a documentales científicos, aprovecha esa imagen de prescriptor de lujo para meterse en la piel de un investigador cuyas intervenciones en Lucy sirven de excusa para clasificar la película dentro del género de la ciencia ficción. Por aquello de que tiene que haber una teoría científica que legitime el argumento.

Así descubrimos que el cerebro humano podría acceder a aptitudes aún desconocidas si emplease un porcentaje superior de su capacidad. Paralelamente, Scarlett Johansson (que los avispados habrán identificado ya como la Lucy protagonista) se ve atrapada por un grupo de narcotraficantes que pretenden usar su cuerpo (no son listos ni nada, que no han escogido a Betty la fea) como vehículo de transporte de una droga experimental. Un par de patadas mal dadas, la droga llega al torrente sanguíneo de Lucy y… ¡Voilà! Ya tenemos a una súper mujer con todo tipo de poderes.

Scarlett Johansson, ¿colocada, abducida o en éxtasis religioso en esta imagen?

Scarlett Johansson, ¿colocada, abducida o en éxtasis religioso en esta imagen?

Esta disculpa más o menos artificiosa (incluso disparatada) sirve para guiar al espectador por un correctamente construido film donde Luc Besson vuelve a mostrar su pericia cinematográfica. La audiencia disfruta de una historia bien contada que cumple los requisitos de otro género: el de acción. Violencia explícita, trama policíaca, persecuciones trepidantes, efectos especiales, un protagonista fuerte y, cómo no, una cuenta atrás para animar el final. Además, y sorprendentemente, Luc Besson no cae en la petulancia que algunas de sus imágenes simbólicas podrían hacer temer.

También hay que destacar a una convincente Scarlett Johansson. Ella lidera un elenco al que arrastra en un rol que homenajea más que presumiblemente a Nikita. Pero lo que más se agradece: noventa minutos de duración que hacen prácticamente imposible que dé tiempo al aburrimiento, siempre que el espectador se meta en el juego de una trama poco exigente que no debe tomarse muy en serio.

Ficha de la película

Título: Lucy

Título original: Lucy

Nacionalidad: Francesa

Año de producción: 2014

Director: Luc Besson

Guion: Luc Besson

Música: Éric Serra

Duración: 90 minutos

Intérpretes: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Amr Waked, Choi Min-sik, Yvonne Gradelet

El congreso

El congreso es un manual de cómo la inspiración puede arruinar un relato. Pero no adelantemos acontecimientos y desgranemos poco a poco este interesante aunque fallido largometraje.

La animación adulta de Ari Folman.

El alter ego animado de Robin Wright en la película de Ari Folman.

Robin Wright, interpretándose a sí misma, ejerce un poder de atracción irresistible. Ella es pura magia cinematográfica: más que verosímil, ella puede conducir al espectador al punto exacto de emotividad desde el primer plano del largometraje sin haber pronunciado una sola palabra. La realidad y la ficción se unen en el genial planteamiento de la película: El congreso consigue que la ciencia ficción y el drama se unan en un camino bien pavimentado y nos permite descubrir buen cine, sin pretensiones y sin embargo sorprendente, un cine que habla de sí mismo descarnadamente y sin disfraces, pero a la vez envuelto en su propio halo de fantasía.

La actriz es tentada por los estudios de Hollywood para vender su identidad a cambio de una cantidad de dinero que garantice su futuro y el de sus hijos. Así su imagen, convertida en un personaje virtual, podrá protagonizar durante veinte años casi cualquier tipo de películas comerciales. Acepta la oferta y, transcurrido el periodo del contrato, es invitada al congreso que da nombre a la película. Y aquí es donde el exceso de creatividad hace naufragar cualquier intento de coherencia narrativa.

La gran baza de la película: su protagonista.

La gran baza de la película: su protagonista.

El abandono de la imagen real nos lleva a una fabulosa animación, de estilizadas formas, con claras referencias al surrealismo, El Bosco y la primera mitad del siglo veinte. No obstante este despliegue de imaginación, la trama comienza a descarriarse. Se sumerge en el fango de lo pretencioso, brillando en destellos cada vez menos frecuentes a lo largo de lo que resta de metraje. El drama personal se desvirtúa en una historia construida débilmente sobre algunos estereotipos de futuro apocalíptico. Aún puede mantenerse cierta conexión con la protagonista, lo cual lanza un salvavidas para que el espectador llegue al final del film, pero este exiguo aliciente no es lo suficientemente fuerte como para terminar satisfecho.

Posiblemente Ari Folman (Vals con Bashir) no ha logrado combinar adecuadamente las dos historias que dan vida a la película. Por un lado, el señuelo inicial de Robin Wright, esa nostalgia teñida de inseguridad y miedo ante las elecciones pasadas y futuras, buceando en los no siempre virtuosos recovecos del cine. Y por otro, el relato de ciencia ficción que el director adapta como guionista de la novela Congreso de futurología, escrita por Stanislaw Lem, donde un explorador se despierta en un mundo de aparente abundancia y bienestar, pero que oculta la mayor de las miserias. Este matrimonio entre la alegoría comunista (o su particular manera de contarla) y el fraude de Hollywood no termina de cuajar.

El congreso se convierte en otra gran oportunidad perdida. Sí es válida para quien quiera disfrutar de un experimento imaginativo, un meta relato del cine, una película de animación adulta con algunos momentos visualmente gozosos. Incluso para aquellos que desean volver a disfrutar de la interpretación de Robin Wright. Pero no pidamos más.

 

Ficha de la película

Título: El congreso

Título original: The Congress

Nacionalidad: Israelí

Año de producción: 2013

Director: Ari Folman

Guion: Ari Folman, adaptando la novela de Stanislaw Lem Congreso de futurología

Director de animación: Yoni Goodman

Música: Max Richter

Duración: 120 minutos

Premios: Premio del Cine Europeo a Mejor largometraje de animación (2013); Premio de la Crítica en el Festival de Sitges (2013)

Intérpretes: Robin Wright, Harvey Keitel, Danny Huston, Jeff Green, Paul Giamatti, Kodi Smit-McPhee, Jon Hamm