Frank

Curiosa cinta que comienza en clave de comedia para terminar en drama surrealista. Divertida a veces, Frank despierta tanto el interés como la irritación.

Frank

Michael Fassbender en un momento de paroxismo interpretativo: la emotividad de su axila ha revolucionado la crítica cinematográfica.

De ella se ha comentado que era el mejor trabajo de Michael Fassbender: sinceramente, yo tomaría por insulto dicha sentencia, habida cuenta de que sólo mencionar que la mejor interpretación la ha logrado con una caja de cartón en la cabeza diría muy poco de la capacidad del actor. Sobre todo porque ni el papel ni la dirección exigen una gestualidad corporal o vocal que justifique la afirmación. Por una vez, seamos un poco serios y no nos dejemos llevar por el postureo intelectualoide.

Frank es, sin embargo, de las películas que sorprenden a pesar de una realización bastante llana. El conjunto de la labor actoral es prácticamente perfecto. El argumento, atractivo: un joven abandona su trabajo para enrolarse casi sin saberlo en un experimento musical con una banda de perturbados mentales. Bizarro y extravagante, pero atractivo y proclive a situaciones de un humor delirante aunque discreto.

Frank

Tarados mentales y YouTube: una combinación inquietante.

El impacto real llega cuando nos damos cuenta, en mitad del metraje, de que no estamos viendo una comedia: es un drama que ahonda en nuestros anhelos y sueños, en cómo afrontamos lo que somos y lo que queremos ser, un reconocimiento de cómo lo correcto y lo incorrecto pueden llegar a confundirse, entrelazarse y hermanarse. De cómo el cuerdo puede ser el peor de los locos.

Apta para amantes de la tragicomedia surrealista que no se irriten escuchando música enervante.

Ficha de la película

Título: Frank

Título original: Frank

Género: Comedia

Nacionalidad: Británica

Año de producción: 2014

Director: Lenny Abrahamson

Guion: Jon Ronson, Peter Straughan

Fotografía: James Mather

Música: Stephen Rennicks

Duración: 95 minutos

Intérpretes: Domhnall Gleeson, Michael Fassbender, Maggie Gyllenhaal, Scoot McNairy, Lauren Poole, Hayley Derryberry, Mark Huberman, Travis Hammer, Matthew Page

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La danza de la realidad

La danza de la realidad quiere parecerse a Federico Fellini y a Peter Greenaway. No consigue ni lo uno ni lo otro, pero lo intenta. Un drama autobiográfico lleno de lirismo y metáforas oníricas, sorprendentemente narrativo pero demasiado largo.

La danza de la realidadAlejandro Jodorowsky es un artista polifacético: escritor, músico, escultor, tarotista, psicoterapeuta… Con tal currículum vítae es de suponer que su cine no iba a conformarse con contar una historia. Su pretensión es perturbar al espectador para que experimente emociones y sensaciones. Está más cercano a la psicomagia, la técnica que mezcla psicoanálisis y chamanismo para lograr una catarsis, que de la narrativa tradicional.

En La danza de la realidad consigue la catarsis, pero sólo a medias. Esta vez sí cuenta una historia, la autobiografía del propio director, describiendo su relación de niño con su padre, aunque a través de un filtro de cristales poéticos. La primera mitad de la película, sin embargo, naufraga varias veces y sólo cobra fuerza e impacto en su segunda parte, cuando la audiencia puede haberse cansado del intento. Bastante tiene que ver en esto la clara división entre la (muchas veces) aburrida biografía de Alejandro como niño, interpretado por un poco cargante Jeremias Herskovits, y el gran relato protagonizado por un magnífico Brontis Jodorowsky en el papel de su padre. 130 minutos de cine dan para mucho: para aciertos y para errores, y en este caso unos y otros dan como resultado una obra valiosa pero irregular.

La danza de la realidadDe aspecto teatral, algunas veces mágico, con claras referencias iconográficas al imaginario recurrente de Fellini, el film de Alejandro Jodorowsky no se atiene a las normas: impreca, desgarra, ofende, enternece, sonroja. Casi siempre sorprende, aunque algunas veces sólo consiga incomprensión por parte del espectador, porque la valentía, mérito de una persona a la edad de Jodorowsky, no siempre va acompañada del éxito.

Recomendable para amantes del cine poético y transgresor, pero que no se asusten de ver a una cantante de ópera interpretando una lluvia dorada que nada tiene ver con Dánae.

Ficha de la película

Título: La danza de la realidad

Título original: La danza de la realidad

Género: Drama

Nacionalidad: Chilena / francesa

Año de producción: 2013

Director: Alejandro Jodorowsky

Guion: Alejandro Jodorowsky, adaptando su propia obra original

Fotografía: Jean-Marie Dreujou

Música: Adan Jodorowsky, Jonathan Handelsman

Duración: 130 minutos

Intérpretes: Brontis Jodorowsky, Jeremías Herskovits, Pamela Flores, Alejandro Jodorowsky, Axel Jodorowsky, Adan Jodorowsky

Un viaje de diez metros

Anodina comedia sobre comida y amor. Amable sí, pero olvidable y un poco aburrida.

Un viaje de diez metros

Helen Mirren comentando cómo hacer unos callos a la madrileña en un descanso del rodaje.

Por favor, desperdiciar el talento de Helen Mirren debería estar penado por las leyes internacionales. Ella y el resto de los actores hacen lo que pueden por levantar una película que, más que adaptar una novela, parece la versión cinematográfica del catálogo de paquetes turísticos a Francia de una agencia de viajes.

Una familia india termina (pim, pam, pum) en un pueblecito francés y abre un restaurante en frente del que dirige el personaje interpretado por Helen Mirren. Separados por esos diez metros del título. Guerra abierta cuyo final todos conocemos antes siquiera de sentarnos en la butaca.

Un viaje de diez metros es una lista de tópicos para perpetuar la estereotipada imagen que los estadounidenses tienen de Europa. En concreto, de Francia: típico pueblo con casas de piedra, contraventanas de madera pintadas de colores, bosques húmedos pero soleados, alegres arroyos, muchachas bellas con faldas de vuelo circulando en una bicicleta con cestita donde recogen la fruta bruñida de un mercado tradicional… Un hartazgo indigesto resultado de cómo Steven Spielberg y Oprah Winfrey, productores ejecutivos, creen poder realizar éxitos con recetas prefabricadas.

Un viaje de diez metros

Adivina, adivinanza: ¿quiénes se enamoran en la película?

Y es que éste es el resultado cuando quieres hacer alta cocina con las maneras de la comida rápida: una comedia que, a fuerza de querer ser deliciosa, empalaga en un insípido bolo alimenticio. Un guion repleto de «deus ex machina» (esto pasa porque tiene que pasar y porque lo digo yo, que soy el guionista, faltaría más), sin justificación lógica alguna, tan previsible que no se molesta en construir una narración (para qué: si todo el mundo sabe lo que va a pasar). Sorprende que Steven Knight firme tan irrelevante guion después de haber escrito y dirigido el interesantísimo ejercicio Locke. Supongo que todos tenemos que cobrar para pagar alquiler y/o hipoteca.

Para ser vista a las cuatro de la tarde de un domingo después de comer. Aconsejable para una siesta sin problemas.

Ficha de la película

Título: Un viaje de diez metros

Título original: The Hundred-Foot Journey

Género: Comedia

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Lasse Hallström

Guion: Steven Knight, adaptando la novella de Richard C. Morais

Fotografía: Linus Sandgren

Música: A.R. Rahman

Duración: 122 minutos

Intérpretes: Helen Mirren, Manish Dayal, Charlotte Le Bon, Juhi Chawla, Om Puri, Rohan Chand, Amit Shah, Dillon Mitra, Farzana Dua Elahe, Malcolm Granath, Sanjay Sharma

La isla mínima

Buen cine. Gran cine. Un thriller magnífico por guion, interpretación y factura visual. Una de las películas españolas que nadie debe perderse si le gusta el policíaco. E incluso si no le gusta.

La isla mínima

Javier Gutiérrez y Raúl Arévalo protagonizan La isla mínima.

La isla mínima resume cómo hacer una película de género con un relato universal y, sin embargo, cimentarlo en unas características locales que subliman el realismo huyendo del lugar común; define cómo alcanzar la perfección mediante una fotografía portentosa de los espacios abiertos y retratar, a la vez, el ambiente opresivo y clausurado de la putrefacción moral; construye sin estridencias una narración pausada pero magnética. Es, en definitiva, el estreno que no hay que perderse esta semana.

Alberto Rodríguez (Grupo 7, 7 vírgenes) dirige y escribe la investigación que dos agentes llevan a cabo para averiguar el paradero de dos jóvenes desaparecidas en una apartada zona rural del sur español en 1980. De manera sutil Rodríguez construye los personajes, añadiendo profundidad y complejidad capa tras capa según avanza el metraje. Pero lo hace de una forma inteligente, verosímil, no interfiriendo en la trama si no enriqueciéndola. Como resultado se aleja el típico discurso maniqueo sobre la Transición española: no es condescendiente, ni edulcorado, ni extremista, ni adoctrinador. Sin ser un film sobre la Transición es, seguramente, una de las mejores descripciones de ese momento de inestabilidad, esperanza y peligro previo al golpe de Estado de 1981.

Jesús Castro

El guaperas oficial de 2014, Jesús Castro, también aparece en la película.

El reparto se distingue en esta excelencia. Raúl Arévalo logra un protagonista de carne y hueso, pero Javier Gutiérrez va más allá y pone corazón, entrañas y alma a uno de sus mejores papeles. Antonio de la Torre se esfuerza igualmente en un personaje secundario, al igual que la sorpresa de la temporada, un Jesús Castro con soltura y solvencia. El único pero es Nerea Barros, muy poco creíble: una pieza que no encaja en el puzle.

La fotografía de Alex Catalán no sólo es efectiva: es prácticamente un milagro. Al igual que una sobresaliente dirección de arte que recrea 1980 sin excesos ni clichés, donde la mesura y el realismo cuidados al detalle nunca sucumben a la tentación de recrear un abigarrado caos de objetos nostálgicos.

Muy recomendable para los amantes del buen cine, en general.

Ficha de la película

Título: La isla mínima

Título original: La isla mínima

Género: Thriller

Nacionalidad: Española

Año de producción: 2014

Director: Alberto Rodríguez

Guion: Alberto Rodríguez, Rafael Cobos

Fotografía: Álex Catalán

Música: Julio de la Rosa

Duración: 117 minutos

Intérpretes: Raúl Arévalo, Javier Gutiérrez, Antonio de la Torre, Jesús Carroza, Nerea Barros, Jesús Castro, Cecilia Villanueva, Salvador Reina

El corredor del laberinto

Nueva saga de ciencia ficción adolescente que provoca tensión y suspense en buenas escenas de acción, pero que traiciona por su decepcionante final.

cartel El corredor del laberinto

James Dashner se encarga de guionizar su propia novela, otro fenómeno súper ventas de protagonista adolescente que se rebela contra el orden establecido en busca de la libertad, del que ya hemos tenido ejemplos más sólidos. Todos ellos persiguen el éxito alcanzado por la franquicia Los juegos del hambre. La dirección ha recaído en Wes Ball, que ha confesado en algunas entrevistas haberse inspirado en fuentes como Perdidos, El señor de las moscas y Alien. Para ello ha contado con la ayuda de un productor, Marty Bowen, que ya había trabajo en la saga juvenil Crepúsculo. El reparto cuenta también con experiencia en este tipo de productos: Dylan O’Brien es conocido por su papel en la serie televisiva Teen Wolf, Will Poulter intervino en las películas basadas en las Crónicas de Narnia y Thomas Brodie-Sangster es uno de los actores de la elogiada serie Juego de Tronos.

El argumento es sencillo: Thomas (Dylan O’Brien) llega a un campamento en mitad de un pequeño bosque sin ningún recuerdo previo, ni siquiera su nombre. Alby (Aml Ameen) lidera el grupo de muchachos que, igual que Thomas, han acabado allí. Todos ellos se encuentran rodeados por un gigantesco laberinto en el que aguardan unas terribles criaturas que significan la muerte para todo aquel que se cruza con ellas. Thomas comprende que sólo arriesgándose a entrar en el laberinto tendrán la oportunidad de escapar.

El corredor del laberinto

El planteamiento, bastante simple pero interesante, funciona perfectamente. La interpretación (sin alardes) y el guion (sin florituras y apoyado en estereotipos) logran establecer en poco tiempo el perfil de cada personaje y se lanza a la acción in crescendo envuelta en el misterio. La llegada de una chica (Kaya Scodelario), la única enviada al laberinto, sirve de pistoletazo para que la película apriete el acelerador (la conocida técnica de la cuenta final). Por desgracia el desenlace, que ha de rendirse a la necesidad de continuar la trama en próximas entregas, cae en una explicación inverosímil, que defrauda incluso al menos exigente de los espectadores.

Para fans de Los juegos del hambre o Divergente que se conformen con un sucedáneo más flojo.

Ficha de la película

Título: El corredor del laberinto

Título original: The Maze Runner

Género: Ciencia ficción

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Wes Ball

Guion: James Dashner, Noah Oppenheim (adaptando la novela de James Dashner)

Fotografía: Enrique Chediak

Música: John Paesano

Duración: 113 minutos

Intérpretes: Dylan O’Brien, Aml Ameen, Thomas Brodie-Sangster, Ki Hong Lee, Will Poulter, Kaya Scodelario, Blake Cooper

Joe

Drama violento y realista que radiografía las zonas rurales estadounidenses y consigue que Nicolas Cage vuelva a parecer un ser humano.

Joe

Nicolas Cage, sorprendiendo a la audiencia sin los implantes capilares.

Uno de los estrenos más interesantes de la semana es esta cinta, protagonizada por Nicolas Cage y el jovencísimo Tye Sheridan. Joe es un ex presidiario que ha logrado un precario equilibrio en su vida dando trabajo a una pequeña cuadrilla de trabajadores negros en un pueblo tejano. Hasta él llega Gary, un adolescente que intenta sacar adelante a su familia a pesar de la mezquindad y el alcoholismo de su padre. Entre ambos se establece una relación paterno filial franca y sin concesiones destinada a una cruel redención.

David Gordon Green, que ha tocado en otras ocasiones, además de la dirección, los palos de la producción y el guion, consigue un retrato crudo de la sociedad rural norteamericana. La narración es oscura y tensa, con tramos de una violencia descarnada y cruel, que contrastan con escenas costumbristas rodadas con una gran naturalidad. El relato ofrece de esta manera al espectador buenos momentos que transitan por el drama y el thriller con oficio y talento. Los personajes, creados de forma realista en el guion, se benefician de unas actuaciones brillantes, sobre todo por parte de Tye Sheridan.

Joe

¿En el lado negativo? Joe es más previsible de lo que cabría esperar: encontramos pocas sorpresas, de las cuales alguna hubiéramos preferido no encontrarla jamás, como la explicación de la truncada vida del protagonista. Por este motivo el film corre varias veces el riesgo de perder casi todo el interés del espectador.

Recomendable para quienes busquen un buen drama y no tengan miedo a la angustia emocional.

Ficha de la película

Título: Joe

Título original: Joe

Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2013

Director: David Gordon Green

Guion: Gary Hawkins, adaptando la novela de Larry Brown

Fotografía: Tim Orr

Música: Jeff McIlwain

Duración: 117 minutos

Premios: Premio al mejor intérprete joven en el Festival de Venecia 2013

Intérpretes: Nicolas Cage, Tye Sheridan, Gary Poulter, Ronnie Gene Blevins, Adriene Mishler, Brian Mays, Aj Wilson McPhaul, Sue Rock, Heather Kafka, Brenda Isaacs Booth, Anna Niemtschk, Elbert Hill III, Milton Fountain, Roderick L. Polk, Aaron Spivey-Sorrells

Así en la Tierra como en el Infierno

Disparatado film de terror que encierra pocos sustos y aún menos verosimilitud. Sólo aprovechable como terapia de choque si el espectador sufre de claustrofobia.

Así en la Tierra como en el Infierno

Los hermanos Dowdle tienen el dudoso honor de haber sido los responsables de perpetrar la adaptación norteamericana de la interesante y efectiva cinta española Rec, a la que pusieron el título de Quarantine. Con esos mimbres, el cesto Así en la Tierra como en el Infierno sólo podía consistir en un dislate donde se dan cita Dante, Nicolas Flamel, Irán, las catacumbas parisinas, un puñado de descerebrados liderados por una doctora a la cual le han regalado sus títulos universitarios y, claro está, un bajísimo presupuesto.

Scarlett, interpretada por Perdita Weeks, va en busca de la piedra filosofal de Nicolas Flamel, obsesión heredada de su padre (ninguno se enteró de que la dichosa piedra la escondió Harry Potter: más leer e ir al cine y menos excavar restos arqueológicos). Para seguir la pista que finalmente puede llevar al tesoro del famoso alquimista necesitará la ayuda de George (Ben Feldman), traductor de arameo; Benji (Edwin Hodge), el cámara que debe documentar la expedición; y la pandilla de Papillon (François Civil), guías temerarios de las catacumbas que yacen en el subsuelo de París. Pero una vez allí todos se enfrentarán a sus miedos y pecados no confesados.

Así en la Tierra como en el Infierno

La falta de talento, originalidad u oficio al principio de la película ponen de manifiesto que estamos ante un producto de serie Z. Una vez aclaradas las expectativas, los adictos del terror barato pueden disfrutar de un ambiente claustrofóbico, único elemento al que el film le saca partido. La grabación de cámara en mano (o al hombro, o en la cabeza, o donde buenamente se les ocurra) origina irremisiblemente situaciones de mareo y arcada: no vamos a negar que el género se beneficia de esta reacción física, pero sería de agradecer que la digestión de la audiencia no terminase sobre la butaca.

En el último tramo del relato el montaje de sonido ocasiona algún susto, que ya se echaba en falta durante el resto del metraje, y el ritmo se anima, tratando de reconducir la película (sin conseguirlo) hacia una trama levemente psicológica. Y justo en ese momento los poco más de 90 minutos llegan a su final.

Apta para fans del terror fácilmente impresionables.

Ficha de la película

Título: Así en la Tierra como en el Infierno

Título original: As Above, So Below

Género: Terror

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: John Erick Dowdle

Guion: Drew Dowdle, John Erick Dowdle

Fotografía: Léo Hinstin

Música: Dan Wilcox

Duración: 93 minutos

Intérpretes: Daniel Auteuil, Kristin Scott Thomas, Leïla Bekhti, Vicky Krieps, Richard Berry, Jérôme Varanfrain, Laure Killing, Anne Metzler, Laurent Claret, Jean-François Wolff