Dos días, una noche

Contundente drama social que basa su éxito en la sencillez y el realismo. Una pequeña historia magníficamente contada.

Dos días, una noche

La realidad cotidiana es el instrumento de identificación entre el espectador y la historia de Sandra.

Los hermanos Dardenne huyen de la teatralidad y del artificio efectista en este relato que ellos mismos escriben y dirigen, y precisamente por ese compromiso formal con la simplicidad sorprende la elección de una estrella reconocible como protagonista de su film: Marion Cotillard. Sin embargo, la impecable ejecución profesional de la actriz, de impresionante verosimilitud, y su insustituible poder para llenar el plano, ambas cualidades suficientes para dar sentido a su presencia en prácticamente el cien por cien del metraje, son avales sobrados para entender la razón de semejante elección de casting.

Dos días, una noche, título que resume el periodo temporal en el que transcurre la historia, nos presenta la complicada situación de Sandra cuando debe convencer a sus compañeros de que renuncien a su prima anual para poder mantener su puesto de trabajo. La película nunca recurrirá al sentimentalismo fácil y comercial o al discurso político explícito. En un aparente rechazo de la radicalidad, nos encontramos ante una obra carente de ornamentos, más íntima y personal que altisonante, pero con una carga de denuncia social honesta y estremecedora.

Dos días, una nocheEl conflicto de Sandra parece extraído de cualquier recorte de prensa en uno cualquiera de los países que sufrimos la crisis. Una de esas noticias que, de vistas y oídas, ha dejado de ser portada. Jean-Pierre y Luc Dardenne devuelven así el protagonismo a las personas, al ciudadano común que sufre el expolio (económico, psicológico o de otra índole). Lo hacen con talento, pero sobre todo sin santificar, sin juzgar, desde la observación franca y la humanidad. Su estilo natural detrás de las cámaras desnuda cada escena para aproximarla a la realidad y, no obstante, obtener una narración perfectamente fluida, precisa, donde ni sobra ni falta nada.

Excelente oportunidad para meditar sobre la crisis y nosotros mismos, sobre el egoísmo y la solidaridad. Imprescindible si se tiene conciencia.

Ficha de la película

Título: Dos días, una noche

Título original: Deux jours, une nuit

Género: Drama

Nacionalidad: Belga

Año de producción: 2014

Director: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Guion: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

Fotografía: Alain Marcoen

Duración: 95 minutos

Intérpretes: Marion Cotillard, Fabrizio Rongione, Pili Groyne, Simon Caudry, Catherine Salée, Batiste Sornin, Alain Eloy, Myriem Akeddiou, Fabienne Sciascia, Olivier Gourmet

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Drácula, la leyenda jamás contada

Centésimo y flojo intento de hacer pasar a Drácula por un santo varón.

Drácula, la leyenda jamás contada

Luke Evans, con armadura roja, no puede hacer olvidar al Gary Oldman del siglo pasado.

La música de Ramin Djawadi, creador de la melodía que ya casi cualquiera puede reconocer de la serie Juego de Tronos, no es suficiente para insuflar algo de magia a este flojo intento de resucitar de nuevo al protagonista sobrenatural por excelencia del terror gótico decimonónico: Drácula. Tampoco la postproducción, con una ingente cantidad de imágenes creadas por ordenador para dotar de espectacularidad las múltiples escenas de acción, es capaz de levantar una historia que de «jamás contada» tiene poco. De hecho, es el mismo empeño de siempre en humanizar este personaje.

Tampoco los evidentes homenajes a Drácula, de Bram Stoker, dirigida por F.F. Coppola, sirven para otra cosa que para añorar aún más el cine de verdad. Se descubre muy pronto que el guion apenas está esbozado: el argumento ha tratado de explotar una variante del personaje histórico de Vlad el empalador, justificando su transformación a través de la lucha contra los otomanos. Desafortunadamente, una vez planteado este detonante circunstancial, el desarrollo de personajes, diálogos y situaciones es prácticamente nulo, limitándose a desplegar efectos especiales una y otra vez con la misma excusa.

Drácula, la leyenda jamás contada

Sarah Gadon. O el maniquí que la sustituía en las escenas de riesgo. Nadie nota la diferencia.

Lo único que funciona relativamente son las escenas de acción de tenebrosa espectacularidad, aunque terminan siendo reiterativas. La pretendida humanización, en cambio, se difumina. Ni el amor romántico, ni el amor filial, ni el sentido del deber. Ninguna de las emociones que supuestamente trata de comunicar la película es sólida. Con este trazado, las interpretaciones no pueden pasar de ser anecdóticas y sin profundidad. Todo parece diseñado exclusivamente para presentar una posible nueva franquicia: y es que de repente nos topamos con un final que permite la posibilidad de una saga (o, al menos, de una serie televisiva).

La leyenda, jamás contada con tanta desidia, resulta pasable para fans incondicionales de lo vampírico.

NOTA: Alguien debería contarles a los estadounidenses que una catedral gótica y un castillo medieval son cosas distintas.

Ficha de la película

Título: Drácula, la leyenda jamás contada

Título original: Dracula Untold

Género: Fantástico

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Gary Shore

Guion: Matt Sazama, Burk Sharpless

Fotografía: John Schwartzman

Música: Ramin Djawadi

Duración: 92 minutos

Intérpretes: Luke Evans, Sarah Gadon, Dominic Cooper, Charles Dance, Art Parkinson, Zach McGowan, Thor Kristjansson, Diarmaid Murtagh, Noah Huntley

Relatos salvajes

Gran comedia negra sobre la venganza a través de seis relatos independientes. Brutal y salvaje en muchos sentidos.

Relatos salvajes«La violencia está infravalorada». Eso solía decir uno de mis ex compañeros de trabajo mientras escribíamos biblias de programas de televisión para bienpensantes. Especulábamos sobre la propiedad, no de exhibir la violencia en pantalla, sino de justificar esos actos impulsivos e inherentes de la condición humana que, a veces, delatan una situación previa de desequilibrio e injusticia. Pero, sobre todo, que profundizan en nuestra propia naturaleza, en la ira, el odio y la venganza.

Relatos salvajes propone un viaje perfectamente planeado, bien narrado y dosificado con maestría para llegar a esa naturaleza violenta del ser humano desde el prisma del humor. Damián Szifrón ha construido, desde el guion y la realización, una colección de cuentos independientes que, al margen de poder ser disfrutados por separado, forman una sola historia sobre la revancha, explorando distintos aspectos de la rabia: los celos amorosos, la impotencia del individuo contra el deshumanizado sistema administrativo, la justicia contra los ejecutores del abuso social, etc.

Relatos salvajesCada relato impele al espectador a una irremisible identificación con su protagonista: ¿quién puede resistir la tentación de fantasear con ser el justiciero de la fiesta, de la carretera, del mundo? Además de la empatía, el guion logra un ritmo in crescendo singular: sorprendente cómo una historia supera a la anterior constantemente, con un ingenioso sistema de duraciones crecientes que permiten desarrollar personajes y situaciones. La variedad de escenarios y circunstancias aleja el film de las moralejas planas y vacuas, sirviendo de sincera reflexión sobre las diversas consecuencias de desatar irreflexivamente la violencia: de la reconciliación a la muerte, pasando por la heroicidad, el absurdo y el retorcimiento. Todo tiene cabida.

Espectaculares también los actores en su interpretación. De la normalidad de situaciones cotidianas pasan con verosimilitud a la manifestación de un salvajismo primigenio. Los largos y vaporosos vestidos de novia o los coches de lujo sirven de apoyo a su impostura inicial, para revelar finalmente brutales pulsiones animales en gestos, palabras y actos. Grande todo el reparto.

Relatos salvajes es perfecta para reír, reflexionar y planificar cómo solucionar el conflicto con el vecino de abajo. Imposible perdérsela.

Ficha de la película

Título: Relatos salvajes

Título original: Relatos salvajes

Género: Comedia

Nacionalidad: Argentina

Año de producción: 2014

Director: Damián Szifrón

Guion: Damián Szifrón

Fotografía: Javier Juliá

Música: Gustavo Santaolalla

Premios: Premio del Público (mejor film europeo) en el Festival de San Sebastián 2014.

Duración: 115 minutos

Intérpretes: Rita Cortese, Ricardo Darín, Nancy Dupláa, Darío Grandinetti, Oscar Martínez, Osmar Núñez, María Onetto, Erica Rivas, Leonardo Sbaraglia, Julieta Zylberberg

A escondidas

Discreto romance gay bien interpretado y rodado, pero con una mediocre estructura narrativa que rompe toda posibilidad de encanto.

A escondidasEn el lado positivo destacan los prometedores intérpretes, que, por su juventud, por su falta de experiencia, por su incipiente talento o por las ganas que le echan, ofrecen un trabajo verosímil y emotivo, bordeando un neorrealismo de aspiración pseudo documental. Todos los jóvenes, desde los dos protagonistas (Adil Koukouh y Germán Alcarazu) a los amigos de ambos, realizan un trabajo actoral realmente sobresaliente. Fue desde luego una gran labor de casting.

En el lado negativo, la aspiración de alterar la cronología narrativa: cuánto daño ha hecho Pulp Fiction a la gente que cree que puede imitarla resolviendo en montaje la estructura. Cuando la historia no lo pide y el guion no se ha preparado para ello, el montar la escena 2 donde debería ir la escena 20 y la escena 15 donde debería verse la 5, sólo sirve para que el público desconecte y se destroce el recorrido natural del relato y los personajes. Nos encontramos ante una historia de emociones de evolución lineal que, al ser desmantelada y reordenada casi aleatoriamente, obliga a saltar de un estado emocional a otro sin explicación ni lógica, zancadilleando constantemente la posibilidad de establecer empatía emotiva con el discreto romance que viven dos adolescentes de distinto origen y parecidas dudas sexuales.

A escondidasA escondidas rasca en la superficie de los problemas de los inmigrantes magrebíes menores de edad y ahonda un poquito más en el conflicto de la orientación sexual, la amistad y el reconocimiento social. Con un estilo visual bien definido aunque de discutible resultado fotográfico, el rodaje parece haber sido realizado con oficio y saber hacer. Seguramente si hubieran apostado por una estructura clásica estaríamos ante cine eficiente e interesante, pero las ínfulas de innovación (siempre y cuando sigamos creyendo a estas alturas que alterar la línea temporal es innovar) han malogrado casi por completo todo el trabajo.

Apta para amantes poco exigentes de los dramas románticos adolescentes y el cine gay en general.

Ficha de la película

Título: A escondidas

Título original: A escondidas

Género: Drama

Nacionalidad: Española

Año de producción: 2014

Director: Mikel Rueda

Guion: Mikel Rueda

Fotografía: Kenneth Oribe

Duración: 90 minutos

Intérpretes: Adil Koukouh, Germán Alcarazu, Ramón Agirre, Álex Angulo, Elena Irureta, Ana Wagener, Aitor Beltrán

La desaparición de Eleanor Rigby

Tortuoso drama sobre las relaciones de pareja y la superación (o no) de la pérdida. Un gran comienzo que hace aguas hasta hundir el interés del espectador.

La desaparición de Eleanor Rigby

Los amantes de Teruel…

Primer film del director y guionista Ned Benson, quien pretendía realizar dos films sobre una misma historia: uno desde el punto de vista de él, otro desde el punto de vista de ella, repartidos en más de 3 horas de metraje. Alguien en su sano juicio le dijo que eso era un suicidio comercial. El problema es que, si bien comercialmente era inasumible, el intento de salvar los muebles reconvirtiendo el material en una única cinta de 122 minutos pierde casi por completo la intención original.

La desaparición de Eleanor Rigby: them («ellos», aclarando que se han unido los montajes de él y de ella) adolece de la pretenciosidad de un debutante, de su inexperiencia y del desesperado intento de hacer viable la película por parte del productor. A su favor cuenta con James McAvoy y Jessica Chastain en estado de gracia, con la fotografía excelente de Christopher Blauvelt, con un puñado de diálogos (y silencios) sencillos y bien construidos (precisamente aquéllos que no quieren ser memorables) y con un planteamiento inicial inquietante, puede que incluso sorprendente, capaz de concentrar el interés de todos los asistentes a la sala de cine.

La desaparición de Eleanor Rigby

… tonta ella, tonto él.

El impacto poco a poco se pierde. Cuando el espectador asimila los motivos de cada uno de los dos protagonistas principales asume también que, en realidad, el argumento no le importa en absoluto. Al fondo de este saco, que pretendía ser un túnel de largo recorrido, se llega rápido, y lo que queda no es lo suficientemente atractivo para impedir que el bostezo asome a cada instante. Los clichés (la madre francesa, tan «francesa»; el profesor universitario, tan «universitario»; la hermana simpática, tan «simpática»; el padre desdeñoso y de vuelta de todo, tan «desdeñoso y de vuelta de todo») no son fundamento suficiente para mantenerse despierto. Ned Benson pretende mantener la intriga hasta el tercer acto, pero ya no queda nadie en la sala que intente disimular que hace rato que conoce el final y que está deseando que lleguen los títulos de crédito. Una lástima, igual que tantos otros debuts que se creen especiales para terminar siendo un desamor más.

Recomendable para devotos de los dramas cuyos personajes se torturan porque se empecinan en no pagar un psicólogo.

Ficha de la película

Título: La desaparición de Eleanor Rigby

Título original: The disappearance of Eleanor Rigby

Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Ned Benson

Guion: Ned Benson

Fotografía: Christopher Blauvelt

Música: Son Lux

Duración: 122 minutos

Intérpretes: Jessica Chastain, James McAvoy, Viola Davis, William Hurt, Isabelle Huppert, Ryan Eggold, Bill Hader, Ciarán Hinds, Archie Panjabi, Jess Weixler, Nina Arianda, Nikki M. James, Jeremy Shamos, Wyatt Ralff, Brendan Donaldson, Daron Stewart, Julee Cerda

La buena mentira

Cuando el cine comercial tiene intención de denuncia social produce películas como ésta: emocionante, dramática, divertida, descafeinada y superficial. Es decir: que trata de contentar a todo el mundo. La buena mentira, en líneas generales, lo consigue.

La buena mentira

Los verdaderos protagonistas del film.

Philippe Falardeau aborda como director el drama de los niños perdidos de Sudán a través de la efectiva historia de la guionista Margaret Nagle. Conscientes de que la taquilla siente debilidad por las lágrimas pero no por el horror, la descripción de las matanzas en África no carga las tintas en la sangre, sino en las emociones de un grupo de niños a los cuales se les va arrebatando todo cuanto tienen: casa, padres, hermanos, amigos, agua, comida… Hasta que sólo les queda esperanza.

Reese Whitherspoon es el reclamo publicitario del cartel, pero no es ni de lejos su protagonista. Recibe el encargo de representar al occidental que toma conciencia de su propia vacuidad al enfrentarse a los sueños de cuatro supervivientes de la guerra. Un personaje agradecido en el cual reside cierto encanto cómico y que la actriz aprovecha sin pretender eclipsar a los verdaderos protagonistas del film.

La buena mentira

Reese Witherspoon es el reclamo publicitario.

La buena mentira nos acerca de forma conmovedora y edulcorada una de las realidades más vergonzosas y brutales de la humanidad: la sinrazón del dolor, la muerte y la miseria de pueblos inocentes arrasados por guerras absurdas que no comprenden e ignorados por un primer mundo que les vuelve la espalda. Puede que nos lo acerque de una manera poco profunda, pero lo consigue, y eso sin duda es un mérito nada desdeñable.

Todos los elementos están urdidos de forma impecable para conmovernos. La cámara de Falardeau, sin aspavientos, exhibe de forma natural y llana unas escenas donde cuenta más la empatía con el personaje que la plasticidad. El guion nos deja paladear la amargura, pero nos propone el bálsamo de la sonrisa para tragarnos esta píldora que, de lo contrario, rechazaríamos. Los intérpretes se adecúan como un guante a unos papeles amables por los cuales sentimos oleadas de simpatía y comprensión, descritos a través de escenas y anécdotas que no sólo construyen la trama, sino que también justifican su evolución psicológica y la coherencia de sus actos. Un éxito total de la narratividad.

Apta para gente de buena voluntad que huya del extremismo.

Ficha de la película

Título: La buena mentira

Título original: The good lie

Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Philippe Falardeau

Guion: Margaret Nagle

Fotografía: Ronald Plante

Música: Martin Leon

Duración: 110 minutos

Intérpretes: Reese Witherspoon, Corey Stoll, Sarah Baker, Sope Aluko, Sharon Conley, Mike Pniewski, Arnold Oceng, Clifton Guterman

La mecánica del corazón

Imaginativo y visualmente exquisito, este cuento triste, romántico y poco infantil intenta convertir cada una de sus escenas en obra de culto. No obstante, la suma de todas ellas no lo consigue.

La mecánica del corazón

El amor es más peligroso de lo que parece…

Que la animación no engañe a padres en apuros: La mecánica del corazón es un drama musical (estrictamente, un melodrama) que, aun con un planteamiento inicial próximo al relato infantil, se asimila mejor a partir de la preadolescencia. Nos encontramos ante un interesantísimo ejercicio de animación de ese público que aún posee un sentido trágico y sublime del amor romántico.

La fábula cuenta cómo el corazón de Jack se congela al nacer, motivo por el cual recibe en sustitución un reloj de cuco. Su madre adoptiva le impone desde entonces una regla sobre todas las demás: no debe enamorarse, o su corazón mecánico quedará destrozado. ¿Se imaginan qué ocurre? Exactamente. Eso.

Como adaptación de una novela (súper ventas, cómo no) se asegura repercusión publicitaria y audiencia adicta que desea contemplar en movimiento las ilustraciones que acompañaban al texto original. En este sentido el film logra a la perfección su cometido, transmitiendo ese ambiente onírico, casi surrealista, pero también oscuro y lóbrego que algunos dibujos dejaban traslucir. Imaginativo y visualmente exquisito, este cuento triste, romántico y poco infantil también intenta convertir cada una de sus escenas en obra de culto. Este objetivo en cambio provoca que la suma de todas las partes se quede lejos de una buena película.

La mecánica del corazón

La construcción de ambientes es uno de los méritos de La mecánica del corazón.

Cada plano de esta historia de amores imposibles está mimado al detalle, con un diseño de personajes asombrosamente elegante y un universo en sincronía perfecta con el espíritu del argumento. Cada diálogo y acción impulsa la trama paso a paso, pero en un momento indefinible se constata que el viaje no llega a ninguna parte. Los puntos de inflexión dramática tienen una distribución errónea, repleta de tiempos muertos y secuencias sin significado, dando lugar a una amorfa estructura narrativa que se finiquita en un final abrupto, casi improvisado. Un pastel de maravillosa decoración que deja un gusto muy poco agradable.

Recomendable para amantes del cine delicado, de la fábula y del romance sin esperanza que, sin embargo, no echen de menos eso de que las historias deben estar bien contadas para ser mágicas.

Ficha de la película

Título: La mecánica del corazón

Título original: Jack et la mécanique du coeur

Género: Drama

Nacionalidad: Francesa

Año de producción: 2014

Director: Stéphane Berla, Mathias Malzieu

Guion: Mathias Malzieu, adaptando su propia novela

Técnica: Animación

Duración: 94 minutos