Camino de la cruz

Crítica al extremismo católico (y por extensión al integrismo en cualquier doctrina) de arriesgada factura, mensaje inquietante y resultado entre la aprobación y el tedio.

Camino de la cruz

La matriarca tiraniza a la familia de Camino de la cruz.

Quizá necesaria y acertada crítica de cómo el integrismo es una perversión del espíritu religioso, tanto si se origina en un país árabe como en una moderna población del occidente europeo. Camino de la cruz reconstruye a partir de escenas cotidianas el retrato psicológico de una adolescente alemana sojuzgada por una madre dominante, vehemente miembro de una secta católica que no reconoce el Concilio Vaticano II. El complejo de culpa, el anómalo deseo de redención, el omnipresente pecado y, sobre todo, el estrambótico concepto de sacrificio confunden a la menor hasta empujarla al delirio de la beatitud y la muerte.

Un argumento brillante y prometedor que arriesga en una puesta en escena dividida en capítulos rodados en plano secuencia a cámara fija (sólo existen tres movimientos de cámara, si exceptuamos el capítulo en el coche, en movimiento pero, formalmente, también en cámara fija). Un alarde de complicación interpretativa que obliga a un movimiento escenográfico preciso que resulte verosímil; a una profundidad de campo amplia pero sin distorsión de lente; a una iluminación que cubra con naturalidad cada posición actoral; y a unos ensayos hasta la extenuación. Esta opción estilística da importancia al diálogo y al actor y traduce esa fe enclaustrada, protagonista de la película, pero pone a prueba la paciencia del público.

Camino de la cruz

La inocencia se enfrenta a la podredumbre del inquisidor en el confesionario.

Porque, a fin de cuentas, de nada sirve el riesgo, la exactitud formal y la buena intención cuando el mensaje aburre al espectador. El desenlace final de esta historia es tan absolutamente previsible, tan obvia su lectura crítica, tan impertinente su postura estilística, que la segunda mitad del metraje no aporta nada de valor a la audiencia. Dividir el relato en las 14 estaciones del camino a la cruz tampoco es original, y a partir de la octava estación el rótulo que anuncia el título sólo puede provocar algún bostezo, disimulado si quien ocupa la butaca tiene afán de intelectual y preparación de erudito a la violeta.

Quizá la única inquietud que destaca en el tramo final es esa cierta ambigüedad, el amago de milagro que despierta una leve zozobra en la interpretación tan clara que se había dado desde un principio al film. Lamentablemente el vacío de los anteriores 30 minutos erosiona tanto el interés que poco o nada altera la visión de conjunto.

Drama correcto, crítica necesaria, estética depurada. Sin duda llama la atención. Pero todas las buenas críticas sobre ella despiertan unas expectativas innegablemente defraudadas.

Ficha de la película

Título: Camino de la cruz

Título original: Kreuzweg

Género: Drama

Nacionalidad: Alemana

Año de producción: 2014

Director: Dietrich Brüggemann

Guion: Dietrich Brüggemann, Anna Brüggemann

Premios: Mejor guion en el Festival de Berlín 2014, Espiga de Plata y Premio FIPRESCI en la Seminci de Valladolid 2014

Duración: 107 minutos

Intérpretes: Lea van Acken, Franziska Weisz, Florian Stetter, Ramin Yazdani, Hanns Zischler, Birge Schade, Anna Brüggemann, Michael Kamp, Sven Taddicken

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s