Contenidos inadecuados, multas… ¿adecuadas?

El martes 13 de enero la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) comunicaba mediante una nota de prensa la imposición de una multa a Mediaset España por la emisión de la película ‘American Playboy’ en Cuatro. ¿Hay razones objetivas para esta sanción?

Anne Heche en American Playboy.

Anne Heche en American Playboy.

La nota de prensa de la CNMC

Así explica la CNMC su decisión:

«La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha impuesto a Mediaset una multa de 112.100 euros, por la emisión de imágenes de contenido sexual explícito y contenidos relacionados con relaciones sexuales por interés económico, en la película “American Playboy”,  emitida en horario de protección general.

La película se emitió el pasado día 7 de junio de 2014 (sábado), entre las 15,53 horas y las 17,39 horas, en el canal CUATRO, con cobertura nacional y una audiencia media de menores de 18 años de 76.000 menores. La calificación otorgada a la película es: “no recomendada para menores de doce años” (NR12).

La resolución considera a Mediaset responsable de una infracción administrativa de carácter grave, por no haber ajustado debidamente la calificación de los contenidos emitidos en la película a las calificaciones por edades previstas en el Código de Autorregulación y, en su consecuencia, haber emitido contenidos que resultan perjudiciales para el desarrollo de los menores en horario de protección general sin la calificación adecuada.»

Lo que dice la ley

Según el texto consolidado de la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, la franja de protección reforzada para la infancia los sábados es entre las 9:00 y las 12:00 horas. Durante la franja de protección general, de 6:00 a 22:00, se prohíbe la emisión de contenidos que puedan resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental o moral de los menores.

Es cierto que la televisión tiene un sistema de autorregulación, por lo que debe calificar los contenidos que emita… siempre y cuando no tengan una calificación previa. Las obras audiovisuales que hayan sido calificadas por el ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, del actual Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), ostentan esa calificación mientras el expediente en el cual se otorga la calificación no caduque (por un cambio de titulares de los derechos de la obra, por ejemplo). Esto es, esa calificación es la que debe comunicar el ministerio a los operadores de televisión y, por tanto, la que los operadores deben comunicar al espectador.

La aclaración que se hace en la Ley 55/2007, de 28 de diciembre, del Cine, de que esa calificación es «orientativa» no se refiere a los operadores, sino a los espectadores. El Estado no prohíbe el consumo de contenidos al ciudadano: lo que hace es orientarlo, informarlo a través de un organismo colegiado independiente (la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas y Obras Audiovisuales, no sujeto a intereses particulares o comerciales) del tipo de contenido audiovisual que se le ofrece en la cartelera de las salas de cine, en la estantería de una tienda o, como en este caso, en la parrilla de una cadena televisiva. La única limitación corresponde a la calificación X, que limita la distribución de ese contenido a circuitos exclusivamente para mayores de edad.

American Playboy

‘American Playboy’, film de 2009 dirigido por David McKenzie y protagonizado por Ashton Kutcher y Anne Heche, posee una calificación (que puede consultarse en la base de datos de películas calificadas del sitio web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) de NO RECOM. MENORES DE TRECE AÑOS. En el año 2010 se cambiaron las calificaciones y se extinguió la edad de 13 años, pasando a crearse las calificaciones de «no recomendada para menores de 12 años» y «no recomendada para menores de 16 años». Sin embargo, las calificaciones anteriores a 2010 mantienen su antiguo expediente. En caso de querer actualizarla, el propietario de los derechos debe solicitar una recalificación al ICAA. En este sentido, el aviso de calificación en el canal Cuatro no se ajustaba realmente a la calificación, pues según la CNMC anunciaba un NR12. Pero este hecho no es el objeto de la sanción, pues, en cualquier caso, el contenido había obtenido una calificación ministerial de no recomendada para menores de 13 años: al estar fuera de la franja de 9:00 a 12:00, el contenido podía ser emitido. En la teoría.

Ashton Kutcher en American Playboy.

Ashton Kutcher en American Playboy.

¿Por qué, entonces, la multa?

Durante la protección general de 6:00 a 22:00 se prohíben «contenidos que puedan resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental o moral de los menores». Lo que da un margen de valoración subjetiva a la CNMC para aplicar su propio criterio. Y éste sí parece ser el motivo de la sanción.

Aunque la CNMC ha asumido parte de las funciones que debería haber tenido el deseado y nunca creado Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales (CEMA), a primera vista la decisión de la CNMC es, cuanto menos, discutible. Si la calificación de obras audiovisuales se encarga al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a través del ICAA, que elige con criterios de paridad y méritos a una serie de vocales para constituir un organismo colegiado autónomo, ¿qué sentido tiene que la CNMC cuestione estas decisiones? ¿En qué lugar deja esta multa las calificaciones ministeriales? Porque, en caso de cumplirse la sanción, ¿se podrán arriesgar las cadenas de televisión a emitir obras calificadas por el ministerio? Si finalmente esta calificación oficial no sirve… ¿A qué criterio deberán recurrir?

Como miembro de la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas del ICAA (desde enero de 2014) puedo asegurar que nuestro trabajo nos preocupa, aunque, naturalmente, no somos infalibles. Por eso el BOE se cuida de publicar los criterios que aplicamos, de publicar nuestros nombres y cómo nos elige. El ICAA renueva a la comisón cada dos años para asegurar su independencia. Además solemos recibir críticas externas (y reflexionar sobre ellas), tanto de las distribuidoras (que suelen quejarse de nuestra severidad) como de las asociaciones de espectadores (que suelen quejarse de nuestra laxitud). No, no es un trabajo agradecido, como puede comprobarse.

Sobre la justicia del criterio subjetivo de la CNMC es donde ahora se puede abrir el debate: ¿la CNMC tiene otros motivos para presionar a un grupo de comunicación en un año electoral? Quizá es el momento de volver  exigir la creación de un CEMA independiente del gobierno. Y transparente, para olvidar una CNMC que trabaja como un cajón de sastre (o desastre, lo mismo da), controlando desde la televisión a los hidrocarburos y con una transparencia más propia del petróleo.

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Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia

Muy intensa y exigente. Una cáustica mirada al éxito, al fracaso, al cine, al teatro, a la fama, a nosotros. Impactante a la par que agotadora.

Michael Keaton

Michael Keaton, con ganas de decir con voz profunda «Soy Batman».

Alejandro González Iñárritu da el do de pecho como director, Michael Keaton lo da como actor y Emmanuel Lubezki como director de fotografía. La firma multitudinaria del guion también ha permitido una obra que excede la mayor parte de las expectativas que la audiencia pueda tener al acudir a una sala de cine. Una audiencia que debe despojarse de prejuicios y lugares comunes para entender la poco (o nada) etiquetable Birdman.

Múltiples lecturas, interpretaciones y subtextos se encierran en esta película que difícilmente se enmarca en un único género. Con ritmo de comedia, intención de parodia, profundidad de drama y brillante puesta en escena de acción, son tantas sus virtudes técnicas como las artísticas, entre las que destaca el trabajo actoral. Lejos de amilanarse ante una fulgurante competencia formal y un difícil registro de matices oníricos, los intérpretes regalan al espectador unos fantásticos personajes, elocuentes, a veces excesivos, quizá histriónicos, pero siempre justificados. Como muestra un botón: el magnífico duelo entre Keaton y Norton tiene tanto de auto crítica como de auto exaltación.

Keaton y Norton.

Lucha de titanes en pantalla: Keaton y Norton.

De nuevo nos encontramos ante un film difícil. Agotador tanto en su presentación audiovisual (ese falso y trepidante plano secuencia en el que se articula la narración) como en la intensidad de su contenido, no es recomendable para estados de ánimo indolentes. Exige atención y consciencia, porque no es un relato que adormezca las mentes: las sacude, las empuja, las patalea, incluso se ríe de ellas mientras se ríe de sí mismo. Como Michael Keaton huyendo de Batman. Perdón, de Birdman. En qué estaría pensando.

La senda es empinada, pero magistral. La meta, sin embargo, cierra en falso el gran recorrido trazado: la conclusión se queda relativamente por debajo del metraje que la precede. Hecho que no resta méritos a este drama existencial en el que la búsqueda de redención nunca puede ser satisfecha plenamente.

Ficha de la película

Título: Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia

Título original: Birdman or (The Unexpected Virtue of the Ignorance)Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Alejandro González Iñárritu

Guion: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Música: Antonio Sánchez

Duración: 118 minutos

Premios: Muchos van a caer de las nominaciones que, a fecha de esta publicación, tiene: 7 nominaciones en los Globos de Oro, 10 nominaciones en los Premios BAFTA, 10 nominaciones en los Satellite Awards, 6 nominaciones en los Independent Spirit Awards, 13 nominaciones en los Critics Choice Awards…

Intérpretes: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Merritt Wever, Joel Garland, Natalie Gold, Clark Middleton, Bill Camp, Teena Byrd, Anna Hardwick, Stefano Villabona

Quédate conmigo

Drama realista y conmovedor que hace gala de contención y personalidad y devuelve el protagonismo a la gente de verdad, sea de la edad que sea.

James Cromwell y Geneviève Bujold.

Las personas de carne y hueso, pilares de toda historia de verdad, vuelven a ser protagonistas gracias a James Cromwell y Geneviève Bujold.

Quédate conmigo es un drama sin extravagancias, con personajes realistas dibujados sobre una estructura clásica, rodada con la suficiente inteligencia como para no perder de vista que lo importante es la historia y concediendo protagonismo a un gran James Cromwell, quien sostiene con vigor su presencia en casi cada plano de la cinta.

La discreta carrera de Michael McGowan (director y guionista) podría hacer intuir un producto más pensado para televisión que una obra cinematográfica de peso. Sin embargo, esa discreción es lo que convierte esta película en un ejercicio de realismo y emotividad sólido y efectivo. La cercanía con la que los personajes han sido planificados, tanto en acciones como en diálogos, mantienen ese difícil equilibrio entre verosimilitud e interés, sin despegarse de los problemas cotidianos con los que cualquier espectador puede identificarse.

Quédate conmigo.

La elegancia de la discreción en cada plano de Quédate conmigo.

De esta manera el guion es capaz de preservar momentos de ternura y contrariedad que, a pesar de lo previsible, son disfrutados en cada escena. Muchas líneas de diálogo sabias, pero no por ello pedantes, dan cuerpo a las interpretaciones de una sutil Geneviève Bujold y un fabuloso James Cromwell, rodeados de unos secundarios que, gracias de nuevo a la discreción, son las herramientas perfectas para dotar de efectividad al film.

Lo mejor, sin duda, es la reivindicación de la edad. De esos días llenos de vida por muchos años que se tengan encima. De esa tranquila, paciente y sin embargo empecinada sabiduría que no confunde vivir con vivir al límite, para enseñarnos la elegancia de quien asume la vejez pero no deja que la vejez venza.

Ficha de la película

Título: Quédate conmigo

Título original: Still

Género: Drama

Nacionalidad: Canadiense

Año de producción: 2012

Director: Michael McGowan

Guion: Michael McGowan

Fotografía: Brendan Steacy

Música: Hugh Marsh, Don Rooke, Michelle Willis

Duración: 102 minutos

Intérpretes: James Cromwell, Geneviève Bujold, Campbell Scott, Julie Stewart, Rick Roberts, George R. Robertson, Barbara Gordon, Jonathan Potts, Zachary Bennett

El séptimo hijo

Aburrida, simple y con poco gusto. Ideal para dormirla un domingo por la tarde en la televisión.

Julianne Moore

Julianne Moore, vestida para matar. La única razón por la que se podría ver esta película.

El séptimo hijo es uno de los títulos que pasará a engrosar la lista de películas que dan mala fama al género fantástico. No llega a ser terrible porque Julianne Moore aún consigue que todo metraje en el cual aparezca no sea condenado inmediatamente a una hoguera pública en la plaza mayor. Alguna escena de acción y el presupuesto (mal) invertido en efectos digitales tratan de compensar un guion nefasto con una de las peores actuaciones de Jeff Bridges jamás vista. Sí, incluso peor que en Tron Legacy.

Ben Barnes, que ha ofrecido rentabilidad interpretando al príncipe Caspian en la saga que adapta al cine las novelas Las crónicas de Narnia y que, incluso, tenía un punto a su favor en papeles protagonistas (Dorian Gray), aquí trata de salvar los trastos enfundándose en un héroe de tintes legendarios algo tópico, pero pasable. Lamentablemente, este dudoso soporte no es suficiente para salvar una historia tan mal contada. Y menos aún si la réplica se la da una caricatura de Jeff Bridges en el papel (también tópico) de mentor. Es de suponer que a Julianne Moore la convencieron enseñándole alguno de los modelitos de reina malvada, que la iban a hacer sentirse una diva, y prometiéndole un duelo interpretativo con Bridges (como si el actor, con sus ridículas líneas, tuviera alguna posibilidad). Si no, es incomprensible que se prestara a este disparate.

El séptimo hijo

¿Eso que está al lado de Ben Barnes es Jeff Bridges? Aunque eso dicen los títulos de crédito, algunos creemos que es el clon digital del actor escapado de Tron legacy.

Si el elenco se tambalea, la dirección artística y los efectos digitales son un auténtico despropósito, con algún aspecto realmente brillante combinado con auténticas majaderías que, siendo benévolos, parecen sacadas de una película porno, pero que siendo malpensados intentan imitar, en una burda falsificación, la labor en este apartado de cualquiera de los episodios de Tolkien llevados al cine por Peter Jackson.

Lo peor, sin embargo, es una historia tan trivial, tan exenta de magia y de pasión, tan vista ya en cien ocasiones mil veces mejor narradas, que es difícil verla sin acercarse al aburrimiento absoluto.

Perdón. Eso no es lo peor. Lo peor es que hubiera una segunda parte.

Ficha de la película

Título: El séptimo hijo

Título original: Seventh Son

Género: Fantástico

Nacionalidad: Británica

Año de producción: 2014

Director: Sergey Bodrov

Guion: Charles Leavitt, Matt Greenberg, adaptando la obra original de Joseph Delaney

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Música: Marco Beltrami

Duración: 102 minutos

Intérpretes: Jeff Bridges, Julianne Moore, Ben Barnes, Kit Harington