Acerca de alcazarluis

Nacido en Madrid en 1974. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid en 1997, Experto Universitario en Animación Audiovisual por la Universidad Carlos III en 2007 y graduado con Mención de Honor en MBA de Empresas de Televisión por la Universidad de Salamanca en 2009. Dedicado profesionalmente a la televisión desde 1996. Realizador de televisión y creador de contenidos y formatos de televisión, diseñador, escritor, ilustrador y estudiante en los ratos libres.

Contenidos inadecuados, multas… ¿adecuadas?

El martes 13 de enero la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) comunicaba mediante una nota de prensa la imposición de una multa a Mediaset España por la emisión de la película ‘American Playboy’ en Cuatro. ¿Hay razones objetivas para esta sanción?

Anne Heche en American Playboy.

Anne Heche en American Playboy.

La nota de prensa de la CNMC

Así explica la CNMC su decisión:

«La CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha impuesto a Mediaset una multa de 112.100 euros, por la emisión de imágenes de contenido sexual explícito y contenidos relacionados con relaciones sexuales por interés económico, en la película “American Playboy”,  emitida en horario de protección general.

La película se emitió el pasado día 7 de junio de 2014 (sábado), entre las 15,53 horas y las 17,39 horas, en el canal CUATRO, con cobertura nacional y una audiencia media de menores de 18 años de 76.000 menores. La calificación otorgada a la película es: “no recomendada para menores de doce años” (NR12).

La resolución considera a Mediaset responsable de una infracción administrativa de carácter grave, por no haber ajustado debidamente la calificación de los contenidos emitidos en la película a las calificaciones por edades previstas en el Código de Autorregulación y, en su consecuencia, haber emitido contenidos que resultan perjudiciales para el desarrollo de los menores en horario de protección general sin la calificación adecuada.»

Lo que dice la ley

Según el texto consolidado de la Ley 7/2010, de 31 de marzo, General de la Comunicación Audiovisual, la franja de protección reforzada para la infancia los sábados es entre las 9:00 y las 12:00 horas. Durante la franja de protección general, de 6:00 a 22:00, se prohíbe la emisión de contenidos que puedan resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental o moral de los menores.

Es cierto que la televisión tiene un sistema de autorregulación, por lo que debe calificar los contenidos que emita… siempre y cuando no tengan una calificación previa. Las obras audiovisuales que hayan sido calificadas por el ICAA (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales, del actual Ministerio de Educación, Cultura y Deporte), ostentan esa calificación mientras el expediente en el cual se otorga la calificación no caduque (por un cambio de titulares de los derechos de la obra, por ejemplo). Esto es, esa calificación es la que debe comunicar el ministerio a los operadores de televisión y, por tanto, la que los operadores deben comunicar al espectador.

La aclaración que se hace en la Ley 55/2007, de 28 de diciembre, del Cine, de que esa calificación es «orientativa» no se refiere a los operadores, sino a los espectadores. El Estado no prohíbe el consumo de contenidos al ciudadano: lo que hace es orientarlo, informarlo a través de un organismo colegiado independiente (la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas y Obras Audiovisuales, no sujeto a intereses particulares o comerciales) del tipo de contenido audiovisual que se le ofrece en la cartelera de las salas de cine, en la estantería de una tienda o, como en este caso, en la parrilla de una cadena televisiva. La única limitación corresponde a la calificación X, que limita la distribución de ese contenido a circuitos exclusivamente para mayores de edad.

American Playboy

‘American Playboy’, film de 2009 dirigido por David McKenzie y protagonizado por Ashton Kutcher y Anne Heche, posee una calificación (que puede consultarse en la base de datos de películas calificadas del sitio web del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) de NO RECOM. MENORES DE TRECE AÑOS. En el año 2010 se cambiaron las calificaciones y se extinguió la edad de 13 años, pasando a crearse las calificaciones de «no recomendada para menores de 12 años» y «no recomendada para menores de 16 años». Sin embargo, las calificaciones anteriores a 2010 mantienen su antiguo expediente. En caso de querer actualizarla, el propietario de los derechos debe solicitar una recalificación al ICAA. En este sentido, el aviso de calificación en el canal Cuatro no se ajustaba realmente a la calificación, pues según la CNMC anunciaba un NR12. Pero este hecho no es el objeto de la sanción, pues, en cualquier caso, el contenido había obtenido una calificación ministerial de no recomendada para menores de 13 años: al estar fuera de la franja de 9:00 a 12:00, el contenido podía ser emitido. En la teoría.

Ashton Kutcher en American Playboy.

Ashton Kutcher en American Playboy.

¿Por qué, entonces, la multa?

Durante la protección general de 6:00 a 22:00 se prohíben «contenidos que puedan resultar perjudiciales para el desarrollo físico, mental o moral de los menores». Lo que da un margen de valoración subjetiva a la CNMC para aplicar su propio criterio. Y éste sí parece ser el motivo de la sanción.

Aunque la CNMC ha asumido parte de las funciones que debería haber tenido el deseado y nunca creado Consejo Estatal de los Medios Audiovisuales (CEMA), a primera vista la decisión de la CNMC es, cuanto menos, discutible. Si la calificación de obras audiovisuales se encarga al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, a través del ICAA, que elige con criterios de paridad y méritos a una serie de vocales para constituir un organismo colegiado autónomo, ¿qué sentido tiene que la CNMC cuestione estas decisiones? ¿En qué lugar deja esta multa las calificaciones ministeriales? Porque, en caso de cumplirse la sanción, ¿se podrán arriesgar las cadenas de televisión a emitir obras calificadas por el ministerio? Si finalmente esta calificación oficial no sirve… ¿A qué criterio deberán recurrir?

Como miembro de la Comisión de Calificación de Películas Cinematográficas del ICAA (desde enero de 2014) puedo asegurar que nuestro trabajo nos preocupa, aunque, naturalmente, no somos infalibles. Por eso el BOE se cuida de publicar los criterios que aplicamos, de publicar nuestros nombres y cómo nos elige. El ICAA renueva a la comisón cada dos años para asegurar su independencia. Además solemos recibir críticas externas (y reflexionar sobre ellas), tanto de las distribuidoras (que suelen quejarse de nuestra severidad) como de las asociaciones de espectadores (que suelen quejarse de nuestra laxitud). No, no es un trabajo agradecido, como puede comprobarse.

Sobre la justicia del criterio subjetivo de la CNMC es donde ahora se puede abrir el debate: ¿la CNMC tiene otros motivos para presionar a un grupo de comunicación en un año electoral? Quizá es el momento de volver  exigir la creación de un CEMA independiente del gobierno. Y transparente, para olvidar una CNMC que trabaja como un cajón de sastre (o desastre, lo mismo da), controlando desde la televisión a los hidrocarburos y con una transparencia más propia del petróleo.

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Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia

Muy intensa y exigente. Una cáustica mirada al éxito, al fracaso, al cine, al teatro, a la fama, a nosotros. Impactante a la par que agotadora.

Michael Keaton

Michael Keaton, con ganas de decir con voz profunda «Soy Batman».

Alejandro González Iñárritu da el do de pecho como director, Michael Keaton lo da como actor y Emmanuel Lubezki como director de fotografía. La firma multitudinaria del guion también ha permitido una obra que excede la mayor parte de las expectativas que la audiencia pueda tener al acudir a una sala de cine. Una audiencia que debe despojarse de prejuicios y lugares comunes para entender la poco (o nada) etiquetable Birdman.

Múltiples lecturas, interpretaciones y subtextos se encierran en esta película que difícilmente se enmarca en un único género. Con ritmo de comedia, intención de parodia, profundidad de drama y brillante puesta en escena de acción, son tantas sus virtudes técnicas como las artísticas, entre las que destaca el trabajo actoral. Lejos de amilanarse ante una fulgurante competencia formal y un difícil registro de matices oníricos, los intérpretes regalan al espectador unos fantásticos personajes, elocuentes, a veces excesivos, quizá histriónicos, pero siempre justificados. Como muestra un botón: el magnífico duelo entre Keaton y Norton tiene tanto de auto crítica como de auto exaltación.

Keaton y Norton.

Lucha de titanes en pantalla: Keaton y Norton.

De nuevo nos encontramos ante un film difícil. Agotador tanto en su presentación audiovisual (ese falso y trepidante plano secuencia en el que se articula la narración) como en la intensidad de su contenido, no es recomendable para estados de ánimo indolentes. Exige atención y consciencia, porque no es un relato que adormezca las mentes: las sacude, las empuja, las patalea, incluso se ríe de ellas mientras se ríe de sí mismo. Como Michael Keaton huyendo de Batman. Perdón, de Birdman. En qué estaría pensando.

La senda es empinada, pero magistral. La meta, sin embargo, cierra en falso el gran recorrido trazado: la conclusión se queda relativamente por debajo del metraje que la precede. Hecho que no resta méritos a este drama existencial en el que la búsqueda de redención nunca puede ser satisfecha plenamente.

Ficha de la película

Título: Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia

Título original: Birdman or (The Unexpected Virtue of the Ignorance)Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Alejandro González Iñárritu

Guion: Alejandro González Iñárritu, Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo

Fotografía: Emmanuel Lubezki

Música: Antonio Sánchez

Duración: 118 minutos

Premios: Muchos van a caer de las nominaciones que, a fecha de esta publicación, tiene: 7 nominaciones en los Globos de Oro, 10 nominaciones en los Premios BAFTA, 10 nominaciones en los Satellite Awards, 6 nominaciones en los Independent Spirit Awards, 13 nominaciones en los Critics Choice Awards…

Intérpretes: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Merritt Wever, Joel Garland, Natalie Gold, Clark Middleton, Bill Camp, Teena Byrd, Anna Hardwick, Stefano Villabona

Quédate conmigo

Drama realista y conmovedor que hace gala de contención y personalidad y devuelve el protagonismo a la gente de verdad, sea de la edad que sea.

James Cromwell y Geneviève Bujold.

Las personas de carne y hueso, pilares de toda historia de verdad, vuelven a ser protagonistas gracias a James Cromwell y Geneviève Bujold.

Quédate conmigo es un drama sin extravagancias, con personajes realistas dibujados sobre una estructura clásica, rodada con la suficiente inteligencia como para no perder de vista que lo importante es la historia y concediendo protagonismo a un gran James Cromwell, quien sostiene con vigor su presencia en casi cada plano de la cinta.

La discreta carrera de Michael McGowan (director y guionista) podría hacer intuir un producto más pensado para televisión que una obra cinematográfica de peso. Sin embargo, esa discreción es lo que convierte esta película en un ejercicio de realismo y emotividad sólido y efectivo. La cercanía con la que los personajes han sido planificados, tanto en acciones como en diálogos, mantienen ese difícil equilibrio entre verosimilitud e interés, sin despegarse de los problemas cotidianos con los que cualquier espectador puede identificarse.

Quédate conmigo.

La elegancia de la discreción en cada plano de Quédate conmigo.

De esta manera el guion es capaz de preservar momentos de ternura y contrariedad que, a pesar de lo previsible, son disfrutados en cada escena. Muchas líneas de diálogo sabias, pero no por ello pedantes, dan cuerpo a las interpretaciones de una sutil Geneviève Bujold y un fabuloso James Cromwell, rodeados de unos secundarios que, gracias de nuevo a la discreción, son las herramientas perfectas para dotar de efectividad al film.

Lo mejor, sin duda, es la reivindicación de la edad. De esos días llenos de vida por muchos años que se tengan encima. De esa tranquila, paciente y sin embargo empecinada sabiduría que no confunde vivir con vivir al límite, para enseñarnos la elegancia de quien asume la vejez pero no deja que la vejez venza.

Ficha de la película

Título: Quédate conmigo

Título original: Still

Género: Drama

Nacionalidad: Canadiense

Año de producción: 2012

Director: Michael McGowan

Guion: Michael McGowan

Fotografía: Brendan Steacy

Música: Hugh Marsh, Don Rooke, Michelle Willis

Duración: 102 minutos

Intérpretes: James Cromwell, Geneviève Bujold, Campbell Scott, Julie Stewart, Rick Roberts, George R. Robertson, Barbara Gordon, Jonathan Potts, Zachary Bennett

El séptimo hijo

Aburrida, simple y con poco gusto. Ideal para dormirla un domingo por la tarde en la televisión.

Julianne Moore

Julianne Moore, vestida para matar. La única razón por la que se podría ver esta película.

El séptimo hijo es uno de los títulos que pasará a engrosar la lista de películas que dan mala fama al género fantástico. No llega a ser terrible porque Julianne Moore aún consigue que todo metraje en el cual aparezca no sea condenado inmediatamente a una hoguera pública en la plaza mayor. Alguna escena de acción y el presupuesto (mal) invertido en efectos digitales tratan de compensar un guion nefasto con una de las peores actuaciones de Jeff Bridges jamás vista. Sí, incluso peor que en Tron Legacy.

Ben Barnes, que ha ofrecido rentabilidad interpretando al príncipe Caspian en la saga que adapta al cine las novelas Las crónicas de Narnia y que, incluso, tenía un punto a su favor en papeles protagonistas (Dorian Gray), aquí trata de salvar los trastos enfundándose en un héroe de tintes legendarios algo tópico, pero pasable. Lamentablemente, este dudoso soporte no es suficiente para salvar una historia tan mal contada. Y menos aún si la réplica se la da una caricatura de Jeff Bridges en el papel (también tópico) de mentor. Es de suponer que a Julianne Moore la convencieron enseñándole alguno de los modelitos de reina malvada, que la iban a hacer sentirse una diva, y prometiéndole un duelo interpretativo con Bridges (como si el actor, con sus ridículas líneas, tuviera alguna posibilidad). Si no, es incomprensible que se prestara a este disparate.

El séptimo hijo

¿Eso que está al lado de Ben Barnes es Jeff Bridges? Aunque eso dicen los títulos de crédito, algunos creemos que es el clon digital del actor escapado de Tron legacy.

Si el elenco se tambalea, la dirección artística y los efectos digitales son un auténtico despropósito, con algún aspecto realmente brillante combinado con auténticas majaderías que, siendo benévolos, parecen sacadas de una película porno, pero que siendo malpensados intentan imitar, en una burda falsificación, la labor en este apartado de cualquiera de los episodios de Tolkien llevados al cine por Peter Jackson.

Lo peor, sin embargo, es una historia tan trivial, tan exenta de magia y de pasión, tan vista ya en cien ocasiones mil veces mejor narradas, que es difícil verla sin acercarse al aburrimiento absoluto.

Perdón. Eso no es lo peor. Lo peor es que hubiera una segunda parte.

Ficha de la película

Título: El séptimo hijo

Título original: Seventh Son

Género: Fantástico

Nacionalidad: Británica

Año de producción: 2014

Director: Sergey Bodrov

Guion: Charles Leavitt, Matt Greenberg, adaptando la obra original de Joseph Delaney

Fotografía: Newton Thomas Sigel

Música: Marco Beltrami

Duración: 102 minutos

Intérpretes: Jeff Bridges, Julianne Moore, Ben Barnes, Kit Harington

Big Eyes

Biopic en formato de drama convencional. No es extraordinario pero sí eficiente.

Amy Adams

Amy Adams, parecido razonable con Doris Day.

Big Eyes no es nada de lo que se pueda esperar de Tim Burton. O, al menos, de lo que antes se esperaba de Tim Burton. Porque si bien es un drama correctamente narrado, con una realización de gran oficio y un resultado de calidad, es un producto absolutamente convencional en forma y fondo: no posee ningún tipo de alarde visual; el argumento no es, ni de lejos, un tema perturbador; tampoco intenta experimentar en la manera de contar. De hecho, apenas pueden reconocerse algunos pocos iconos de su filmografía (como la fugaz localización de barrio suburbano o la ambientación kitsch), aunque siga recurriendo a habituales colaboradores (como el compositor Danny Elfman). En general, salvo el hecho en sí de reivindicar a una artista de tan dudoso arte como Margaret Keane y ahondar en su psicología, podría haber sido rodada por cualquier otro director.

Olvidémonos de Ed Wood, Big Fish o, desde luego, Eduardo Manostijeras. Sólo de esa manera podremos disfrutar de este film. Big Eyes no es brillante, pero sí disfrutable desde varios puntos de vista. La interpretación de Amy Adams y Christoph Waltz es diligente y siempre adecuada al guion. La estructura tradicional permite seguir un discurso fluido, de vez en cuando emotivo, que permite inmiscuirse en los sentimientos y motivaciones de la protagonista cómodamente. La presentación audiovisual es verosímil, más de lo que encontramos en mucho cine. El resultado, por tanto, es una historia realista, con personajes de carne y hueso. Incluso podemos atribuirle el toque irreverente (muy descafeinado) de dar trascendencia a una de las manifestaciones más ñoñas que pudo dar la industria artística durante el siglo veinte.

Big Eyes

El artista contra el mercado; la mujer contra el hombre; la creatividad contra la esterilidad. Big Eyes es más que lucha de sexos.

Además aborda algunos aspectos del arte de gran interés: el atribucionismo, esa manía impenitente de evaluar el arte según su autor; la comercialización de la producción artística, que borra los límites entre la obra de arte y su reproducción plástica masificada; la motivación creadora; el papel de la mujer en un mundo de hombres…

Sí. Puede que uno de los mayores logros de Big Eyes sea la manera de completar con matices mundanos y cotidianos la reivindicación de la mujer. A pesar de que la trama principal de por sí parece claramente feminista, son la construcción del personaje principal (con sus dudas, sus temores, sus quehaceres diarios) y las ambientaciones histórica y social las que subliman esa reivindicación.

Drama biográfico muy alejado de la filmografía clásica de Tim Burton. Sin embargo, solvente.

Ficha de la película

Título: Big Eyes

Título original: Big Eyes

Género: Drama

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Tim Burton

Guion: Scott Alexander, Larry Karaszewski

Fotografía: Bruno Delbonnel

Música: Danny Elfman

Premios: Nominada a 3 Globos de Oro (actor, actriz y canción) y en los Independent Spirit Awards (guion)

Duración: 106 minutos

Intérpretes: Amy Adams, Christoph Waltz, Danny Huston, Jason Schwartzman, Krysten Ritter, Terence Stamp

Mr. Turner

Drama descriptivo de una calidad desbordante. A quien no le guste el género le parecerá aburrida. Para los demás estará en los lindes de la obra maestra.

Timothy Spall

Timothy Spall da vida al pintor Joseph Mallord William Turner.

Para entender esta crítica voy a citar una breve anécdota. Una noche en el teatro, durante el descanso de la ópera Madama Butterfly, de Puccini, oí a un caballero el siguiente comentario: «Está muy bien, pero me gustaría escuchar unos Gavilanes o una Francisquita». Respondí, sin dar posibilidad a una más que probable y poco elegante réplica: «Si viene a la representación de una ópera italiana no se queje por escuchar una ópera italiana. Vaya a ver Los Gavilanes. Y todos felices». Si se pide ternera, ¿a son de qué quejarse porque sepa a ternera y no a pollo? A quien no le gusten los largos dramas biográficos sobre personajes del siglo XIX, que no los vea. Y todos felices.

No voy a decir que Mr. Turner sea una película fácil: un larguísimo metraje y una narración que se basa en la descripción y en la construcción de personajes suponen, sin duda, un reto para la atención. Pero esa descripción y esa construcción son tan absolutamente maravillosas que con la mínima predisposición el placer está asegurado. El film huye de los recursos literarios que tantas veces transforman las biografías en ficciones irrelevantes. Mike Leigh se ha asegurado, en cambio, de crear un profundo retrato del protagonista a base de pequeñas anécdotas y situaciones, que nos dan una visión más rica que cualquier hazaña novelesca.

Turner

La fotografía y el guion insertan las imágenes que Turner trató de reproducir en sus cuadros.

Timothy Spall tiene una grandísima responsabilidad que sabe dominar y aprovechar al máximo con una interpretación magnífica, capaz de ser a la vez sobria y extravagante. Da vida a un artista peculiar y consecuente, con tantos matices como un ser de carne y hueso. El resto del elenco es asombrosamente creíble, desde la callada Dorothy Atkinson, que con dos miradas dice más que muchos actores con diez párrafos, hasta el extrovertido Paul Jesson.

¿Vamos a caer en el tópico de la calidad fotográfica? Pues sí. Si una película se merece que todos caigamos, pero de rodillas al admirarla, es ésta. La fotografía es elocuente, grandiosa, intimista, soñadora, casi siempre pictorialista, pero nunca igual: unas veces académica, otras costumbrista, algunas, sorprendentemente, cercana al impresionismo, o al romanticismo. Pero tan coherente en cada escena que mantiene la personalidad del film. La música apoya las imágenes, las reafirma en su preciosismo y deja fluir los diálogos (y más los silencios) con una contención elogiable.

Naturalmente no es una obra perfecta: es arriesgada en su pausa, en el ritmo constante pero sin dirección aparente, en la estructura homogénea que hace difícil distinguir valles, picos e inflexiones. Un riesgo que deja un gusto dulce, pero que expira tan pronto termina el film.

Drama biográfico, lento y descriptivo, pero de argumento magnético y visualmente atractivo, muy recomendable para adictos a las narraciones de época pausadas y muy, muy británicas.

Ficha de la película

Título: Mr. Turner

Título original: Mr. Turner

Género: Drama

Nacionalidad: Británica

Año de producción: 2014

Director: Mike Leigh

Guion: Mike Leigh

Fotografía: Dick Pope

Música: Gary Yershon

Premios: Mejor actor para Timothy Spall en el Festival de Cannes 2014; Mejor actor para Timothy Spall en los Premios del Cine Europeo 2014; Mejor actor para Timothy Spall en el Círculo de Críticos de Nueva York 2014; Mejor director y Mejor actor para Timothy Spall en el Festival de Sevilla 2014

Duración: 149 minutos

Intérpretes: Timothy Spall, Paul Jesson, Dorothy Atkinson, Marion Bailey, Ruth Sheen, Martin Savage

La violencia genera violencia

El ataque a la sede del PP en Madrid era predecible para quien hubiese querido ver. Y con esto quiero decir ver cine español. Porque el cine no sólo es entretenimiento: es un medio de expresión de la sociedad. Uno, en teoría, libre e independiente. Y la rabia bulle en él.

Trato preferente

Trato preferente

Llevaba varias semanas dándole vueltas a este artículo, pero la actualidad y la realidad, como casi siempre, nos alcanzan antes de lo que esperamos. Daniel Pérez Berlanga ha sido detenido por empotrar un coche contra el edificio de la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid el 19 de diciembre. Lo ha hecho con la intención de hacer estallar el material explosivo que portaba y castigar a unos políticos a los que culpaba de su ruina. Una persona que previamente había estado ingresada en un centro psiquiátrico, sí. Pero frente a la indignación de la clase política destaca la reacción social, que en el mejor de los casos ha sido indiferente, cuando no de simpatía hacia el agresor. Estos sentimientos se han ido fraguando poco a poco, y ha habido señales notorias para quien quisiera ver.

Y para ver basta con acudir a una sala de cine. Algo tan común y corriente como eso. Incluso con leer la cartelera o tener un mínimo interés por la cultura, algo no muy habitual entre nuestros políticos. El nivel de desesperanza, de desgarro, de rabia y de violencia que la crisis ha cosechado en el cine español ha alcanzado a géneros tan variopintos como la comedia del esperpento, el drama, el terror e incluso la ciencia ficción.

Justi&Cia

Justi&Cia

Conocidos son los largometrajes como Justi&Cia, de Ignacio Estaregui, cuya producción tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación. O el despropósito Murieron por encima de sus posibilidades, una orgía de sangre más cercana al gore. Pero, también y sobre todo, los cortometrajes, esa dimensión del cine menos conocida pero llena de relatos experimentales y autores con muchas ganas de contar sus ilusiones y desilusiones vitales, aquéllas que suelen estar más apegadas al sentir de la calle.

En Trato preferente Carlos Polo nos muestra a una simpática anciana, una entrañable abuelita que, batidora en mano, destripa a un empleado de banca al sentirse estafada. Absolutamente personal, de Julián Merino, narra cómo una joven resuelve la ecuación de su injusto despido empleando un radiante extintor rojo como ornamento para el cráneo de su jefe. Y más curioso que los argumentos en sí es que ambos están contados en clave cómica con aplauso incluido. Sí, porque los espectadores nos sentimos cómplices del protagonista, en tanto que es imposible no identificarse con la víctima que, por fin y de una vez por todas, se rebela para restablecer la justicia. Por muy tremenda que sea su manera de hacerlo.

La lista de títulos es larga: el drama de Sin respuesta, de Miguel Parra, la denuncia social en la ciencia ficción de Flexibility, de Remedios Crespo; la esperpéntica Firme usted aquí, de Rodrigo Zarza; Pan-demia, firmada por Rubén Sainz… Y no nos podemos olvidar de las coproducciones. De esa grandísima Relatos salvajes, cine con mayúsculas venido de Argentina con la participación de la productora española El Deseo. Dentro de esos relatos salvajes y violentos encontramos una con cierto parecido al suceso de la madrileña calle Génova: ¿será Daniel Pérez Berlanga una versión desequilibrada y menos afortunada del «bombita» argentino?

Relatos salvajes

Relatos salvajes

Cabe la posibilidad de que alguna testa encumbrada de la política, bien por estupidez o por maledicencia, acuse al cine de incitar al delito, al crimen. Nada más lejos. Todo el metraje citado y más aún que no cabe en un solo artículo lo que hace es prevenir. Es un síntoma del malestar que aqueja a nuestro país. Un país no como concepto abstracto, sino formado por personas con nombres y apellidos, con experiencias personales que los arrastran a la amarga sensación de que han sido agredidos por unos dirigentes que consideran ineptos o insensibles. El cine lo hacen esas personas. Ese cine que nuestro Gobierno ha criticado, acusándolo de poca calidad. Ese cine que ha tratado de acallar de diversas maneras y al cual va recortando y asfixiando en una miseria económica, cuando no lo desprestigia sin pudor. Ese cine que les ha avisado, pero que ellos no han querido ver.