Misión: imposible. Nación secreta

Puro entretenimiento. Una de las cintas de acción más redondas de la temporada.

Misión: imposible. Nación secreta.

Efectos visuales que ponen la física en entredicho para asegurar el entretenimiento.

La virtud de respetar las tradiciones

Quinta entrega de la saga Misión: imposible. Y puede que la mejor de todas ellas. ¿Qué cómo me atrevo a decir que «la mejor»? De acuerdo, lo admito: mi memoria no es tan privilegiada como la de Sheldon Cooper en Big Bang Theory, así que no podría asegurar eso de que es la mejor. Pero sí puedo asegurar que realizar una película con tanto ritmo, acción y sentido del humor sin que se note el desgaste de ser la última criatura de una familia cinematográfica numerosa es de notable. Y hacerla de tal manera que insufle ganas al espectador (y a los productores) de una sexta parte, de sobresaliente.

Lo que más sorprende es que su éxito no se cimente en la innovación. Todo lo contrario. Se basa en recurrir a los cánones del género, pero eso sí, materializándolos con talento y mucho oficio. A saber: el guion da a luz un argumento sobre las clásicas conspiraciones políticas ocultas tras juegos de espías internacionales; los personajes, dispuestos en un tablero de ajedrez muy bien definido de blancas, negras, reyes, reinas, alfiles y peones, recompensan al espectador ya aleccionado con pequeñas y predecibles sorpresas; la realización efectista (y muy efectiva) organiza a la perfección el ritmo de acciones sin freno y efectos especiales deslumbrantes. Vamos, que tiene lo de siempre, pero muy bien hecho.

Lo mejor: la comedia y el trabajo en equipo

Mucho humor. Quizá ésa sea una de las claves de este film. Y no es que sea una comedia, pero el espectador agradece que los personajes (y los actores) no se tomen demasiado en serio a sí mismos. Los guiños a la audiencia son frecuentes: Tom Cruise tiene tomada la medida al personaje de Ethan Hunt, de tal modo que no sólo es capaz de aportar heroísmo, determinación, seriedad y temeridad al agente especial, sino también bastante guasa. Y eso que Simon Pegg se lo pone difícil. Cuando un actor secundario cómico se encuentra en estado de gracia y tiene unas buenas líneas, puede robar más de un plano al protagonista.

Tirando de este hilo llegamos a otra gran ventaja de Misión: imposible. Nación secreta: el trabajo en equipo de todo el reparto. El peso interpretativo no recae en uno o dos actores, sino que el guion dosifica equilibradamente las intervenciones de todos ellos. Son, además, unos intérpretes muy eficaces. Desde el último al primero actúan tal y como se espera de ellos: haciendo verosímiles los juegos circenses de esta conspiración entre el realismo y lo fantástico.

Resumiendo: una de las mejores apuestas si te gusta divertirte con acción al límite.

Ficha de la película

Título: Misión: imposible. Nación secreta

Título original: Mission: impossible. Rogue nation

Género: Acción

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2015

Director: Christopher McQuarrie

Guion: Christopher McQuarrie

Fotografía: Robert Elswit

Música: Joe Kraemer

Duración: 120 minutos

Intérpretes: Tom Cruise, Rebecca Ferguson, Sean Harris, Alec Baldwin, Jeremy Renner, Paula Patton, Simon Pegg, Ving Rhames, Simon McBurney

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Hércules

Hércules da lo que promete: puñetazos, espadazos y flechazos en una película de aventuras pobre en argumento pero con la acción justa para entretener.

Hércules The Rock

Hércules, con su protagonista y su reclamo publicitario.

Bastante dinero y algo menos de talento, pero la película lo compensa con unos músculos cuyas venas amenazan con estallar y barrer con su onda expansiva a todo el público de las salas de cine. «La Roca» ha sido una elección de casting inmejorable para este personaje mitológico, haciendo olvidar al inverosímil Kellan Luntz de Hércules, el origen de la leyenda. Lo que hay que admitir es que ambos tienen un registro interpretativo limitado, aunque afortunadamente la profundidad psicológica no es lo que más cuenta en este género. Aquí lo que importa es que se reparten hostias como panes. Y de ésas Hércules presenta un surtido hasta el hartazgo.

Dwayne Johnson es Hércules

Hércules en plena acción hostiadora.

Que nadie espere la gran intervención de la novia de Cristiano Ronaldo: Irina Shayk sale más bien poco. Tampoco se nos presenta la acción mitológica acostumbrada, sino que tratan al protagonista en su dimensión humana, intentando una perspectiva realista. Todo lo contrario, dicho sobre el realismo, es el caso de la ambientación histórica, un verdadero despropósito que cumple su función fantástica y aterroriza a cualquier historiador del arte. Por cierto, habrá que seguir esperando otro papel para que Joseph Fiennes recupere la dignidad.

Apta para tarde de palomitas y refresco.

 

Ficha de la película

Título: Hércules

Título original: Hercules: The Thracian wars

Nacionalidad: Estadounidense

Año de producción: 2014

Director: Brett Ratner

Guion: Ryan Condall, Evan Spilliotopoulos

Música: Fernando Velázquez

Duración: 98 minutos

Intérpretes: Dwayne «La Roca» Johnson, Rufus Sewll, Ingrid Bolsø Berdal, Aksel Hennie, Ian McShane, Joseph Fiennes, Rebecca Ferguson, Askel Hennie, John Hurt, Irina Shayk

Lucy

Lucy, entretenimiento sin ínfulas y resultón. Así es la criatura que Luc Besson y Scarlett Johansson, con el apadrinamiento de Morgan Freeman, han traído al mundo.

Scarlett Johansson en pleno uso de sus poderes como la portagonista de Lucy.

Scarlett Johansson en pleno uso de sus poderes como la protagonista de Lucy.

Morgan Freeman, que en los últimos tiempos ha prestado cara y voz a documentales científicos, aprovecha esa imagen de prescriptor de lujo para meterse en la piel de un investigador cuyas intervenciones en Lucy sirven de excusa para clasificar la película dentro del género de la ciencia ficción. Por aquello de que tiene que haber una teoría científica que legitime el argumento.

Así descubrimos que el cerebro humano podría acceder a aptitudes aún desconocidas si emplease un porcentaje superior de su capacidad. Paralelamente, Scarlett Johansson (que los avispados habrán identificado ya como la Lucy protagonista) se ve atrapada por un grupo de narcotraficantes que pretenden usar su cuerpo (no son listos ni nada, que no han escogido a Betty la fea) como vehículo de transporte de una droga experimental. Un par de patadas mal dadas, la droga llega al torrente sanguíneo de Lucy y… ¡Voilà! Ya tenemos a una súper mujer con todo tipo de poderes.

Scarlett Johansson, ¿colocada, abducida o en éxtasis religioso en esta imagen?

Scarlett Johansson, ¿colocada, abducida o en éxtasis religioso en esta imagen?

Esta disculpa más o menos artificiosa (incluso disparatada) sirve para guiar al espectador por un correctamente construido film donde Luc Besson vuelve a mostrar su pericia cinematográfica. La audiencia disfruta de una historia bien contada que cumple los requisitos de otro género: el de acción. Violencia explícita, trama policíaca, persecuciones trepidantes, efectos especiales, un protagonista fuerte y, cómo no, una cuenta atrás para animar el final. Además, y sorprendentemente, Luc Besson no cae en la petulancia que algunas de sus imágenes simbólicas podrían hacer temer.

También hay que destacar a una convincente Scarlett Johansson. Ella lidera un elenco al que arrastra en un rol que homenajea más que presumiblemente a Nikita. Pero lo que más se agradece: noventa minutos de duración que hacen prácticamente imposible que dé tiempo al aburrimiento, siempre que el espectador se meta en el juego de una trama poco exigente que no debe tomarse muy en serio.

Ficha de la película

Título: Lucy

Título original: Lucy

Nacionalidad: Francesa

Año de producción: 2014

Director: Luc Besson

Guion: Luc Besson

Música: Éric Serra

Duración: 90 minutos

Intérpretes: Scarlett Johansson, Morgan Freeman, Amr Waked, Choi Min-sik, Yvonne Gradelet